¿Por qué sientes más dolor después de una infiltración?

En muchos casos, la infiltración es una opción eficaz para tratar el dolor crónico. Sin embargo, en ocasiones, algunas personas experimentan más dolor después del procedimiento. En este artículo exploraremos las posibles razones detrás de este fenómeno y proporcionaremos consejos sobre cómo manejar el dolor post-infiltración. Es importante comprender que esta reacción no es inusual y existen estrategias para aliviar la incomodidad.

Factores que pueden contribuir al aumento del dolor después de una infiltración

Uno de los factores que puede contribuir al aumento del dolor después de una infiltración es una reacción inflamatoria aguda en la zona tratada. Esta respuesta del cuerpo es normal y puede causar molestias temporales. Asimismo, la inflamación de tejidos adyacentes a la articulación infiltrada también puede desencadenar sensación de dolor.

Posibles complicaciones y efectos secundarios de las infiltraciones

Es importante considerar que las infiltraciones pueden conllevar efectos secundarios como enrojecimiento, hinchazón y un aumento temporal del dolor. Otras complicaciones menos comunes podrían incluir infecciones, lesiones en tejidos blandos o reacciones alérgicas. Es crucial informar al paciente sobre estos posibles escenarios para que esté preparado.

Recomendaciones para manejar el dolor post-infiltración

Ante el aumento del dolor después de una infiltración, es fundamental aplicar tratamientos conservadores como el reposo, la aplicación de hielo y la elevación de la zona afectada. Además, se pueden recetar analgésicos suaves para controlar el malestar. Por otra parte, el fisioterapeuta puede diseñar un programa de movilización y fortalecimiento progresivo para fomentar la recuperación.

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Cuándo buscar asesoramiento médico tras una infiltración

Si el dolor persiste o se intensifica significativamente luego de la infiltración, es vital consultar con el médico que realizó el procedimiento o con un especialista en fisioterapia. También se recomienda buscar asesoramiento si se presentan síntomas adicionales como fiebre, enrojecimiento excesivo o pérdida de la función articular. La pronta atención profesional puede prevenir complicaciones mayores.

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